Cambio educativo

Cambio educativo

El dinamismo de la vida va cambiando el rostro y las inquietudes de nuestros alumnos. Y el rostro del profesor, del directivo del colegio, ¿ha cambiado?

En algunos lugares, parece que es imposible que el alumno tenga un grado de atención adecuada en donde pueda desarrollar su capacidad verbal, de planeación. La experiencia es un momento de aprendizaje para el alumno visual, auditivo o kinestésico. Los trabajos en equipo funcionan en el aula cuando tienen un seguimiento integral por parte del maestro. Por eso conviene compartir la siguiente pregunta con el maestro para que se la hicieran a sí mismos: cuando voy a clase, ‘¿con quiénes me voy a encontrar hoy?’, más que ‘¿qué voy a dar hoy?’

Los jóvenes y niños son algo más que depósitos de memoria en donde ellos tienen que aprender unos conceptos que luego deben repetir, con el método clásico: el profesor pregunta y califica según unos criterios. Hoy hay otros estilos para ejercitar la memoria, enseñar y calificar; para esto se requiere de formación continua y la revisión del plan educativo.

Está demostrado que el aprendizaje significativo lleva a nuevas conexiones neuronales y a la secreción de componentes químicos en el alumno. El maestro en el aula tiene que ser consciente que su manera de enseñar tiene un alcance más que importante en sus alumnos. El educador que tiene una enseñanza de contenidos novedosos e interesantes modifica la estructura del cerebro de sus alumnos. Así está comprobado científicamente que un debate en el aula en donde se quiere resolver un problema promueve una actividad eléctrica intensa, lo contrario puede ocasionar cansancio o fatiga, mediante actividades repetitivas, que cambian la actividad eléctrica, provocando somnolencia.

En el arte de educar hoy se requiere creatividad y presencia. Las neurociencias están cambiando el paradigma educativo ya que propone un nuevo rol y actualización del maestro y, sobre todo, un cambio de método. Maestro y alumno van haciendo la clase de manera innovadora, el maestro es el artista que va creando algo más que conocimiento en el alumno.

Las bases pedagógicas agustinianas ofrecen un nuevo modelo de educación muy acorde a nuestros tiempos. Partir de las necesidades reales del alumno, desarrollar un aprendizaje reflexivo y una escucha activa. Convertir al alumno en el protagonista de su proceso de enseñanza y aprendizaje. Establecer la interioridad como un eje fundamental para desarrollar la capacidad de reflexión. Fomentar el aprendizaje a escuchar e interrogar conectando con el interior y con el exterior para poder interactuar y transformar la realidad. Todo esto está muy bien si empezamos a reconocer desde dentro que necesitamos un cambio. Somos nosotros, los que formamos la red educativa agustino recoleta, los que debemos apostar por una educación en donde construyamos nuevas aulas diáfanas y amplias que recuerdan más a los talleres-estudio de un artista que las aulas monacales de siempre. Pasar a intervenir sobre grupos de 60 alumnos, pero con tres profesores, y trabajar en proyectos donde intervienen maestros, alumnos y padres, en donde no hay asignaturas marcadas, pueden salir al patio cuando quieran y dedican veinte minutos iniciales a plantear la jornada, y veinte minutos finales a evaluarla entre todos.

Si queremos que nuestros alumnos disfruten de la educación, los primeros movimientos vienen de nuestra parte, desde dentro. Primero obteniendo información para saber incidir de manera positiva en el alumno desde la neurodidáctica, aplicando adecuadamente nuestras bases pedagógicas, y optando por un tipo de educación que va más allá de aumentar la productividad académica en base a reválidas, itinerarios, currículos centralizados y presión por los resultados y rankings.

 

 

Anuncios